domingo, 26 de febrero de 2012

El autismo o la cárcel de la comunicación

Con esta investigación avanzamos hacia una comprensión del nacimiento de una tendencia a padecer un trastorno general del espectro autista. La cuestión radica en cuándo y cómo esta tendencia cristaliza en un aislamiento del entorno que propicia la esencia del autismo. Porque, si bien es cierto que una configuración cerebral parecida a la referida en ese momento del desarrollo del bebé puede provocar autismo, no es menos cierto que no existe una correlación de causa efecto y que un origen biologicista de este mal es reduccionista.
Hay que analizar y computar los factores medioambientales, alimenticios, emocionales, sociales y sanitarios que concurren en el entorno de un bebé autista para enriquecer y delimitar con mayor precisión  su causa y así avanzar no solo en su tratamiento sino en la creación de condiciones que tiendan incluso a evitarlo y subsanarlo.

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