miércoles, 21 de mayo de 2008

De ética y ciencia

En mis clases siempre he tenido por principio que el conocimiento tiene que ser claro y transparente, libre de cualquier connotación religiosa, ideológica y política. Enseñar es provocar en otro un pensamiento autónomo, una relación de ideas que impliquen una progresión en el conocimiento, la formulación de una hipótesis o la resolución de un planteamiento previamente expuesto.
Pero la ciencia es para el hombre y para el progreso de este y de la sociedad donde se halla inscrito. Una ciencia deshumanizada, que persigue la satisfacción inmediata sin tomar en consideración que el ser humano es un fin en si mismo es una ciencia destinada al fracaso de un egocentrismo sin evolución.
Es importante conocer los límites que se pueden traspasar y aquellos que no deben ser cruzados, el fin nunca justifica los medios y la consecución de cualquier medio material como el dinero o el poder jamás justifica ir más allá de los límites de lo que es bueno, bello y verdadero para la persona humana según los principios inviolables del derecho natural. No hay ciencia sin ética ni puede haberla porque entonces el ocaso de las civilizaciones sobreviene como una realidad abrumadora.

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