lunes, 12 de mayo de 2008

Último día de curso en la Escuela Superior de Ingenieros Agrónomos

Ya terminó el primero de los cursos para la UPM. Ha pasado el tiempo tan rápido y han sucedido cosas tan interesantes que me siento en la paradoja de los gemelos de Einstein viajando a la velocidad de la luz. Luz es la palabra que más se ajusta a los tiempos y espacios vividos, luz al final del túnel, porque en todos los principios lo primero era la luz. Luz de cristal de probeta, de pantalla de ordenador que centellea, de palabra que interroga y de ojo que parpadea. Ya hemos conquistado un territorio al desconocimiento y una respuesta al por qué de esta iniciativa. Todavía queda mucho y en la aceleración voy leyendo los trabajos de los alumnos mientras quema la luz, tal vez porque en el espacio las cosas se ven con distinta perspectiva, la de borrar fronteras a la indelfinición de la indiferencia, la de sujetar la teoría del caos en las cuerdas cósmicas de las fractales. Quiero agradecer al director de la Escuela y a todo su equipo educativo el trato exquisito que nos han dispensado en todo momento, la dotación de medios, materiales, recursos y servicios que han hecho de las clases una experiencia inolvidable, el privilegio de haber podido trabajar en una institución de tan acusado renombre internacional. Espero que pronto volvamos a vernos en otras iniciativas culturales y educativas.

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